Opiniones

A Bolivia, ¿nada de nada?

La Universidad Católica de Chile, en su encuesta Bicentenario-2010, abordó el tema de la percepción de la solicitud boliviana por contar con una salida al mar. Los encuestados eran invitados a responder sobre la demanda marítima peruana y la solicitud boliviana, lo que puede haber determinado en parte la respuesta. Los resultados respecto de Bolivia fueron en esta ocasión los siguientes: por otorgarle un corredor o una franja del territorio para que tenga una salida al mar en el norte de Chile se pronunció un 13 (trece) por ciento, mientras que un 35% (treinta y cinco)  lo hizo por darle sólo beneficios económicos para la utilización de puertos chilenos para la exportación de sus productos. Un 43% (cuarenta y tres) por no otorgarle ni una ni otra, es decir, ‘nada de nada’.

La respuesta ha experimentado variaciones en los últimos seis años. Hace cuatro años, un 47% se mostraba partidario de darle beneficios económicos para el uso de los puertos (ahora lo hace un 35%), mientras que un 35% se manifestaba por el ‘nada de nada’ (ahora alcanza al 43%).

¿Qué pueden significar estas cifras? Un panorama más amplio lo podríamos encontrar en caso de que se agregaran otras preguntas: ¿cuántos de los encuestados conocen el desierto del norte de Chile?, ¿cuántos el altiplano?, ¿cuántos de los que respondieron han estado en Bolivia? Se dirá que no tiene mayor sentido puesto que se trata de una encuesta de percepciones y que ésta es independiente del conocimiento directo e informado de la situación. Si bien no hay nada que decir respecto de este aspecto técnico, considero que es también interesante y relevante preguntarse por qué la gente piensa de esa manera, qué es aquello que conforma la percepción.

Una de las primeras respuestas de la encuesta señala que el 95% de los chilenos e siente orgulloso de las bellezas naturales del territorio, y que de esa cifra altísima sólo un 18% considera los desiertos del norte como el paraje más bello, mientras que la gran mayoría se inclina por los lagos del sur, la cordillera y sus volcanes (presumo que es una insistencia en el sur) y los bosques sureños. Hablando del sur, llama la atención que no se haya preguntado por la postura de los chilenos ante eventuales nuevos diferendos con Argentina, lo cual habría completado la percepción respecto de todos los vecinos.

El norte es un lugar poco conocido por los chilenos en general, y lo es menos aún en la medida que se va más al norte y el territorio se hace altiplánico. El desconocimiento geográfico, pero también el cultural, juega aquí un papel de cierta importancia. Visitar el extremo norte del país y recorrerlo implica comprender que se trata de un solo territorio que fue intervenido de manera brutal por los estados nacionales que se formaron en el siglo XIX. Significa percibir con claridad que el desarrollo de las personas y sus condiciones de vida están en relación con la integración de sus distintas partes. Y claro, sobre aquello que se conoce poco se tiende a expresar una opinión superficial, desinformada e irresponsable.

Estas cifras tienen también relación con una dificultad que aparece de manera constante en la sociedad chilena como es su incapacidad para afrontar problemas o situaciones conflictivas de manera resuelta, tal como lo evidencia nuestra historia reciente en forma generosa. Tengo la impresión de qué si la encuesta hubiese preguntado “¿considera usted que hay algún tipo de conflicto pendiente con Bolivia?”, el sí habría sido la respuesta abrumadora. Entonces, tenemos un problema. O a la inversa, si se hubiese consultado “¿considera usted que los bolivianos tienen un problema pendiente con nosotros?”, las cifras habrían sido aún mayores. Entonces, igualmente, tenemos un problema. Y a las dificultades se les debe buscar una solución.

¿Qué puede significar hoy día decir que a Bolivia ‘nada de nada’? Implica sustraerse a una solución concordada y a crear mejores condiciones para toda una zona que así lo requiere. Y algo que todos sabemos es que la negación de un problema no lo hace desaparecer sino que lo deja para más adelante. ¿Cuándo será eso y bajo qué condiciones? Se lo dejamos a alguna de las generaciones futuras, lo cual significa una gran irresponsabilidad de parte nuestra, y probablemente lo será cuando las condiciones hayan llegado a un extremo que haga más difícil el entendimiento.

Nicolás Cruz - Editor de la página