Opiniones

Sábado Gigante llega a su fin

Por Nicolás Cruz, editor de historiaycultura

Junto con cumplir 50 años ininterrumpidos en las pantallas de la televisión chilena, Sábado Gigante (hasta 1986 Sábados Gigantes cuando sólo era criollo) dejará de emitirse a partir de los inicios del 2013. A raíz de la decisión de Canal 13, se termina la exhibición del  programa de concursos más antiguo de la televisión mundial (ostenta un Guiness al respecto), un espacio que reflejó y moldeó a la sociedad chilena en varios aspectos, y que definió de manera significativa lo que terminó por ser la televisión chilena a partir de la década de 1960 y hasta nuestros días.
           
Uno de los motivos que ha argumentado el canal de televisión  para terminar la emisión del programa ha sido el bajo raiting durante el  último tiempo. Esto no siempre fue así, y hubo varias décadas en las que el programa de Don Francisco arrasaba en la televisión chilena. Sucedía que hasta los que no lo veían sabían muchas cosas de sus secciones, concursos, premios y diversos aciertos. En una época en que el tema de la televisión empezaba a ser uno de los motivos recurrentes de la conversación de los chilenos, y Sábados Gigantes era el que acaparaba mayores comentarios. ¿Qué hizo que fuese este el espacio más visto y seguido por décadas?.

El historiador Sergio Durán ha publicado en estos meses su libro Rié Cuando Todos Estén Tristes(*), donde explora el desarrollo de la televisión de entretención en Chile. Durán  ofrece una serie de explicaciones que habrían incidido en que Sábados Gigantes conquistará los más altos índices de audiencia. El primero radicó en su animador y creador  Don Francisco, quien “animaba, pintaba la escenografía, escribía los libretos y contactaba a los artistas invitados…”  y que “se disfrazaba y bromeaba con sus invitados”. A lo anterior, el historiador destaca la capacidad del animador para ir allegando auspiciadores e introducir subrepticiamente los ‘reclames’ en una televisión de esquema docente que tendía a reducir al mínimo los espacios de avisaje. Pero, por sobre todo, el impacto se debió a la definición del programa como un espacio del chileno medio, el que convertido en público activo cantaba, bailaba, concursaba y opinaba sobre los diversos temas que les eran puestos a su consideración. Tempranamente el público llegó a ser uno de los actores del espacio, el mismo que hasta ese momento había sido convocado solamente como espectador o como alumno de programas de enseñanza y promoción popular.

El público que estaba en el estudio se hacía presente a cada instante por medio de breves intervenciones promovidas por el animador (cantar un jingle publicitario, responder grupalmente a preguntas, animar a los concursantes y expresar emociones). Pero había otro invitado, uno distante y desconocido en la década de los setenta, se trataba era el chileno de las diversas partes del territorio. Hasta los lugares más recónditos empezaron a llegar las cámaras de Sábados Gigantes para hacer reportajes y entrevistas a los, invariablemente, sacrificados trabajadores que terminaban representando un buen ejemplo para el resto de los connacionales. Bien valía la pena el viaje y el trabajo realizado dado que ‘Usted no conoce Chile’, como introducía el animador cada uno de estos sehgmentos.

Don Francisco y el Sábado Gigante -hijo de aquel que con su título en plural se trasmitió sólo por la pantalla chilena entre 1962 y 1986- fueron actores protagonistas del desarrollo de la televisión chilena, a la que en el ámbito de la diversión y las variedades, le dieron su sello e hicieron su historia durante su primer y extenso período. En la proporción indicada, ellos son, junto a tantos otros, la historia de la programación televisiva chilena.

El historiador Sergio Durán en su ilustrativo libro señala que la independencia política de Don Francisco fue otro de los factores que más influyó para que el animador y el programa siguieran gozando del favor de la gran mayoría del público, evitando las fuertes presiones a las que habría estado sometido durante el gobierno de Pinochet. Es probable que el creador, animador y ‘padre’ del programa, rechazara la politización por que así lo recomiendan las leyes del mercado que él conocía al dedillo y manejaba con extraordinaria habilidad antes de que se difundieran hacia todas las actividades de la sociedad chilena.

(*) Durán E., Sergio Ríe Cuando Todos Estén tristes. El entretenimiento televisivo bajo la dictadura de Pinochet. LOM Ediciones, 2012.