Opiniones

El futbol del Mundial del 62'

Me ha correspondido ser coeditor de este número especial de historiaycultura.cl dedicado al Mundial de 1962. Este trabajo lo he hecho con mi distinguido colega Diego Vilches, y hemos tenido la oportunidad  reunir y leer muchos textos, y ver una cantidad insigne de imágenes del año 1962. ¿Cómo vemos hoy ese campeonato, cómo lo percibe y recuerda la gente 50 años después, qué es lo que parece quedar de todo aquello? Trataré de abordar estas preguntas luego del trabajo realizado y lo inmerso que he estado en el tema.

Durante largo tiempo estuvo en la discusión la ‘calidad’ del Mundial y el nivel de la organización que se implementó. Con la perspectiva actual lo que verdaderamente sorprende es que se haya llegado a realizar un mundial en Chile y que este funcionara relativamente bien. ¿Cuál era la experiencia de este país en los certámenes de futbol, cuánta la relacionada con la organización de eventos de ese nivel y de carácter mundial? Como en todos los casos se pueden aportar algunos ejemplos, pero lo realizado hasta el momento era muy escaso. Al menos la primera parte de la mítica frase de Carlos Ditborn (porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo) parece haberse cumplido. Los tiempos y el futbol han ido para otros lados en la medida que ha pasado el tiempo y no parece factible pensar en organizar otro campeonato, no solos al menos. Esto último ha hecho que se diga, con excesiva liviandad, que hacia el año 62 era más fácil organizar un torneo de estas proporciones ya que jugaban menos selecciones, se necesitaban menos sedes, etc. Pienso, en cambio, que las dificultades y desafíos son proporcionales a cada tiempo y que haberlo hecho en Chile, luego de que los cinco anteriores lo fueran por países grandes y con sólidas economías, implicó un gran desafío.

Lo que la mayoría expresa recordar del mundial son sus aspectos futbolísticos. Casi nadie tiene en la memoria la cuestión de las sedes u otros aspectos de la organización. La mayor parte considera que eso funcionó bien. El recuerdo se refiere  al football ( ese era el término más usado en la época) y de manera más específica a algunos momentos o escenas como el combo de Eladio Rojas a David, il gladiatore italiano , un titular del Milán que jugó contra Chile su último partido como seleccionado de Italia. Nadie olvida los golazos de Eladio Rojas contra rusos y yugoeslavos, goles con que la juventud sigue vibrando hasta hoy. Y todos recuerdan el momento en que Lev Yashin, ‘la araña negra’, el ruso que era el mejor arquero del mundo, tuvo que ir dos veces al fondo de la red en busca del balón. En la memoria tiene un espacio unánime la imagen del joven Pelé. Pocos traen a colación el partido de Chile contra Suiza o aquel otro jugado frente a Alemania. Sobre la derrota ante Brasil por 4  a 2 se pasa rápido y sin profundizar.

Todos recuerdan, y se esfuerzan por reproducir donde estaban y que hacían en momentos específicos del Mundial. Tal partido, dice uno, lo vi en tal o cual lugar, estaba junto con este y este otro en la casa de… o estábamos (vienen los nombres) en la fuente de soda tal. Se observa la necesidad sentida de reconstruir con la mayor exactitud posible la situación, la que siempre hará una larga referencia a la experiencia de la recién llegada televisión a Chile y lo que significó ver los partidos en la pantalla. Puedo aportar lo mío a este respecto: a los nueve años los vi en la casa de una familia vecina, en compañía de casi todo el barrio. A los niños nos ponían en la terraza y desde ahí, al menos según lo que recuerdo, veía perfecta y detalladamente cada jugada. Muchas veces me he preguntado cómo pudo haber sido posible si eramos unos treinta espectadores en total.

Son este último tipo de recuerdos los que nos permiten asomarnos a la manera en que los habitantes percibían Santiago. Un Santiago barrial en que los televisores de la cuadra se abrían una alta cantidad de televidentes; un Santiago en que las personas deambulaban por distintos lugares sin prestar demasiada atención a su seguridad, una ciudad más pequeña y con varios espacios públicos de fácil acceso. Al menos esta es la ciudad que se percibe de los relatos de quienes protagonizaron el mundial fuera de las canchas. Apagadas las luces y terminado el football, con toda probabilidad, las casas empezaron a cerrar sus puertas y la gente volvió a sus rutinas más exclusivas y excluyentes.

Cincuenta años es bastante tiempo y la memoria selecciona, retiene y olvida. Solo un recuerdo más completo y basado en fuentes escritas y orales de la época nos ponen frente a las críticas realizadas contra Jorge Alessandri por querer sacar provecho del mundial para su gobierno y tapar la lenta reconstrucción posterior al terremoto del 60; algunos de los escritos nos alertan sobre las críticas ante las ráfagas de nacionalismo que alteraron con cierta frecuencia la invernal atmósfera del país. Luego de medio siglo, prima el recuerdo de los partidos, el estadio, la televisación del football y la experiencia humana común con los cercanos y conocidos

Por Nicolás Cruz / editor de la página