Opiniones

A partir de Sin Fines de Lucro de Martha C, Nussbaum

Un asunto central que se presenta es el del tipo de ciudadano que se busca formar hoy y mañana en las sociedades democráticas, partiendo de la base que éstas desean seguir siéndolo y profundizar esta forma de organización. En una disyuntiva como esta, el cultivo de las humanidades tiene y tendrá un papel importante en la formación de las personas y en la evaluación que se haga del sistema liberal que hoy parece expandirse sin cortapisas por los lugares más diversos del planeta.

Las humanidades están ahí, en primer lugar, para señalar que el crecimiento económico de las sociedades no equivale a generar democracia. Esta constatación de Martha Nussbaum es algo que conocemos bien en América Latina y de manera particular en Chile. En este último caso, luego de una extensa dictadura militar que generó crecimiento económico en varios momentos y tras varios gobiernos de acuerdo social y transición, nos encontramos ante un país que  está en las manos de muy pocos. Basta pensar en el Chile de la salud, en el de los fondos de pensiones, el de los medios de la comunicación, el de la salud, el de la riqueza minera, de la actividad deportiva, etc. El crecimiento que ha beneficiado a estos grupos no ha generado democracia y por el contrario la ha restringido en sus niveles más profundos.

Las humanidades están para promover, por adversas que sean las condiciones, una formación ciudadana profunda que pueda desarrollar comportamientos frente a los diversos temas y situaciones que van experimentando las sociedades. En este punto el desafío es mayor, y siempre nos estará dando vueltas cuál es el ciudadano que podemos vislumbrar para los días de hoy, y mucho más complejo aún resulta pensar en aquel que se desempeñará en los tiempos futuros. ¿Cuál debe ser el papel de un ciudadano en una sociedad casi totalmente privatizada?, ¿participar en el sistema aunque esté casi totalmente controlado por grupos ultra minoritarios que se lo han ido comprando todo? Las humanidades tienen la posibilidad de incidir en la formación de ciudadanos democráticos que puedan decidir sus comportamientos de acuerdo a sus convicciones en los distintos momentos que enfrenten o enfrentarán.

La ciudadanía democrática tiene que ver con la libertad, un bien extremadamente difícil de lograr y evasivo, que es la conquista radical a la que cualquier persona puede aspirar. Una parte significativa de la experiencia acumulada por las humanidades se relaciona con este tipo de búsquedas y ofrecen una serie de casos de análisis instructivos con los cuales medirse y formar una opinión. Imagino, en principio, que esta necesidad libertaria se hará más difícil en la medida en que se agudice la definición de la sociedad como mercado y la persona en cuanto consumidor concentrado en las opciones que se le presenten para que haga una elección entre las distintas marcas de productos, algunos necesarios y una gran cantidad de superfluos y prescindibles.

Humanidades, democracia, formación y práctica ciudadana, libertad, son términos relacionados y que se potencian frente a una enseñanza que se orienta a preparar a las personas para ingresar al sistema y observar el comportamiento óptimo esperado. Varios de los movimientos estudiantiles, sin percibirlo con claridad, reclaman  mejoras en sus condiciones para poder ingresar en condiciones más igualitarias al sistema, para lo cual atacan algunas de sus características que los discriminan y debilitan, pero aceptan las reglas generales.

El libro de Martha C, Nussbaum, recuperando líneas de pensamiento olvidados, como las de Rabindranath Tagore, Mahatma Ghandi, o educadores como John Dewey, viene a recordarnos que todavía otro mundo es posible de imaginar y plasmar. Yo, por mi parte, como historiador aprovecho de recordar que en muchas ocasiones se ha pensado que los dados estaban echados de manera irreversible en la historia de la humanidad: la Europa de entreguerras se mostró convencida de que se marchaba hacia el nacional socialismo, y la misma impresión se extendió entre las post guerra y hasta finales de la década de los 60 de que lo hacía en dirección al socialismo. Hoy día tenemos la posibilidad de pensar que podemos imaginar nuevas formas que reemplacen la situación actual.