Observatorio

Los soldados de las guerras (una mirada desde el cine y un libro de Joyce Carol Oates)

 

A mediados de la década de los ochenta de la mano de dos directores, Oliver Stone y Stanley Kubrick, aparece una nueva visión acerca de la guerra dentro del cine bélico norteamericano. El primero irrumpe con Pelotón en el año 1986 y Nacido un 4 de julio en 1989. Stanley Kubrick lo hace con Nacido para matar en 1987. El terreno ha sido preparado a fines de la década pasada por las películas El cazador de Michael Cimino, estrenada en 1978, y Apocalypse Now, la celebrada cinta de Francis Ford Coppola en 1979.

La nueva mirada que traen estos dos directores en esos años, ya no se centra en ensalzar los méritos bélicos y patrióticos de los soldados y el ejército norteamericano a través de la narración de la guerra, como había sido la tónica durante las décadas pasadas –a excepción de los casos de Cimino y Coppola-, sino que se enfoca en contar la humanidad del soldado a través del realismo. El soldado que hasta antes era mostrado como un salvador de la patria, ahora va revelando las secuelas de su experiencia de guerra en pantalla. La de un individuo que es utilizado con fines económicos y políticos y desechado una vez que ya no es útil para los fines de la nación. 

La visión crítica y descarnada que presentan los nuevos directores da cuenta de la destrucción emocional que sufre el ser humano al verse enfrentado a los horrores de la guerra.  Los cuestionamientos morales y desajustes mentales que sufren los individuos, no sólo por las heridas físicas recibidas durante la guerra, sino también por las heridas emocionales producidas por los horrores que se les obliga a cometer (y en muchos casos a esconder) en contra de sus deseos y de su moralidad.

Desde esta primera camada de nuevas películas bélicas, se instala dentro del cine norteamericano moderno la reflexión constante acerca del destino de los soldados que luchan desde hace décadas, en las incombustibles guerras norteamericanas que se combaten en territorios extranjeros. La narración de lo que viven los jóvenes soldados, la carne de cañón de las guerras, y el posterior intento de adaptación a la sociedad de los que viven para volver a suelo norteamericano.

Esta visión realista y reflexiva acerca de los conflictos bélicos de Estados Unidos, más propia del cine moderno norteamericano que de la narrativa, cobra vida una vez más en la novela Carthage de Joyce Carol Oates. 

La novelista, cuentista, dramaturga, editora y crítica literaria estadounidense, nació en Nueva York en 1938. Es una de las figuras más notables de la literatura contemporánea norteamericana. Ha recibido múltiples galardones, entre los que se cuentan el National Book Award, el PEN/Malamud Award y el Prix Fémina Étranger. En 2011 fue premiada con la National Humanities Medal, el más alto galardón civil del Gobierno estadounidense en el campo de las humanidades, y en 2012, el premio Stone de la Oregon State University por su carrera literaria. Es profesora de escritura creativa en la Universidad de Princeton desde 1978 y ha sido postulada al Premio Nobel de Literatura en más de una oportunidad.

Desde hace casi cuatro décadas ha publicado una media de dos libros por año, en su mayoría novelas. En sus libros la escritora aborda las más diversas temáticas sociales y de la naturaleza humana, todas ellas vistas a través de la violencia, una constante dentro de su obra. 

La historia de la novela Carthage comienza con la desaparición de Cressida, la hija menor de la familia Mansfield en la ciudad de Carthage, en el condado de Nueva York. Testigos dicen haberla visto por última vez en  compañía del ex combatiente Breet Kincaid en un bar a orillas del lago Wolf´s Head. El cabo ha regresado gravemente herido, desfigurado y con severos daños psicológicos de servir al ejército de Estados Unidos en Irak. Ha recibido una condecoración por parte del ejército por ser herido en batalla y poco tiempo después de volver su compromiso matrimonial con Juliette, la hermana mayor de Cressida, se ha roto. 

Por la madrugada, luego de la desaparición de la joven, el cabo Kincaid ha sido hallado borracho y ensangrentado en su jeep en la entrada de la Reserva Forestal Nautaga, por lo que todas las sospechas recaen sobre él. Es retenido por la policía de la ciudad para recabar más información sobre lo sucedido.

Las montañas de Adirondacks son el primer escenario de la novela, donde se lleva a cabo la búsqueda de la joven desaparecida, Cressida Mansfield. Es también la puerta de entrada al alma de Zeno Mansfield, ex alcalde del pueblo, hombre testarudo y orgulloso, el patriarca de la familia que decide participar como uno más de los rastreadores en la búsqueda de su hija.

Desde ese momento en más acompañaremos en cada instante de su vida a los Mansfield, mientras esperan alguna pista sobre el paradero de su hija, y hacen vanos intentos por acelerar su regreso. Seremos testigos de su dolor, de sus culpas, rabias, frustraciones y remordimientos. De su constante rebanarse los sesos respecto a la desaparición de Cressida y sus responsabilidades en el hecho. Seremos voyeristas privilegiados del proceso de descomposición de una familia, al sufrir la repentina desaparición de uno de sus miembros. De la obsesiva revisión y el desmenuzamiento de la historia familiar a la que se entregan y someten los miembros de la familia luego de un hecho de esa naturaleza.

Seremos también partícipes de la voracidad de los medios de comunicación ante la noticia. De la utilización del hecho y el juicio que tanto la T.V como el pueblo terminan haciendo tanto de las víctimas como el victimario.

Las voces de los protagonistas se van sucediendo a través de los capítulos y nos hacen entrar en su forma particular de enfrentarse los hechos, de procesarlos y buscarles una explicación. Un sentido en medio del desastre. Así nos enteramos por las voces de sus padres, de que Cressida no es solo la hija menor del matrimonio entre Zeno y Arlette,  sino también la hija difícil, la hija crítica e inconformista, la hija inteligente, oscura y amarga. No la hija dulce y bella, que es Juliette. A través de la voz de Cressida, como ésta ha ido hundiéndose en una incompresible rabia, hastío y desprecio hacia los que la rodean, a pesar de que en apariencia es una joven que lo tiene todo.

Mientras se desarrolla la tragedia familiar, otra tragedia se desarrolla en la oscuridad. El drama del joven cabo Breet Kincaid, quién se enlistó en el ejército para combatir en Irak luego de los ataques perpetrados el 11 de septiembre de 2001 por Al Qaeda en Nueva York.  La historia de Breet Kincaid es la historia de una generación y a través de él la autora se adentra en la temática de las guerras peleadas en las últimas décadas por Estados Unidos en Afganistán e Irak y sus nefastas consecuencias para los jóvenes que las luchan.

A través de la historia del cabo Kincaid la autora nos muestra no sólo la utilización de la que son víctimas los soldados, sino también la incomprensión y el velado desprecio que siente la sociedad norteamericana por esos muchachos que vuelven despedazados de la guerra. El brutal giro que tiene la novela con la reaparición de Cressida, viva y llevando una vida con un nuevo nombre en otra zona de Estados Unidos, mientras el cabo cumple condena en la cárcel por su homicidio a pesar de que nunca se encontró un cuerpo, nos enfrenta al destino de los miles de jóvenes de las clases bajas norteamericanas con que se alimentan las guerras norteamericanas desde siempre.

Todos aceptan que el cabo Kincaid es un asesino y debe ser encerrado, porque en el fondo es lo que se espera que haga un ex combatiente luego de volver de la guerra en alguno de esos países desconocidos de medio oriente.

A través de la tragedia del ex combatiente Joyce Carol Oates desmenuza la trampa de la guerra. Donde a los soldados se les obliga a ser parte de las atrocidades más brutales mientras están sirviendo al ejército y después se pretende que vuelvan a adaptarse a la sociedad, mutilados, minusválidos y dañados mentalmente. Con el avance de la novela comprendemos que las heridas de guerra que casi mataron al cabo Kincaid, y lo dejaron deforme y dañado de por vida, fueron causadas por el ataque de sus propios compañeros, que intentaron matarlo para que no revelara las atrocidades que en su unidad se cometían en contra de los civiles iraquís.

La historia del cabo Kincaid en Irak y en Estados Unidos, y el paisaje que la autora dibuja de su patria, lleno de nuevas colonias de ex soldados, de lisiados, locos y jodidos, poco difiere del que hiciera en su momento sobre la guerra de Vietnam y sus consecuencias Oliver Stone en Nacido el 4 de Julio. Son parte de la misma visión que desde hace décadas cuestiona la guerra que Estados Unidos lleva adelante en distintos lugares del mundo.