Observatorio

Senderos de Gloria: la guerra de los patriotas.

Nicolás Cruz. Editor de la página

Senderos de Gloria, la película sobre la lucha en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial que dirigió Stanley Kubrick (1957) y que tuvo como protagonista a Kirk Douglas, es considerada como una de las mejor logradas respecto del tema. Entre las múltiples posibilidades para abordar este film, en este artículo desarrollaremos la visión sobre el patriotismo que contiene.

En el año 1916, y en medio de una guerra estancada en las trincheras que se extendían por poco más de 800 kilómetros desde el Canal de la Mancha hasta la frontera con Suiza, el alto mando francés decide la toma del Hormiguero, una de las varias fortalezas que se encuentra en manos alemanas. Los generales a cargo saben que esta acción terminará en una masacre dado que carecen de fuerzas que puedan apoyar la acción. Pero muchos de quienes se verán envueltos en los sucesos, no saben que el general Paul Mireau ha aceptado la misión y decidido el sacrificio de los hombres porque se le ha ofrecido la comandancia del XII Cuerpo del Ejército Francés. Esto lo ha decidido a dirigir la  operación a todo costo y exigir al Coronel Dax (K. Douglas) que todo se lleve a cabo en esos términos.

Mireau visita a Dax en su puesto de mando en la trinchera y sostiene ahí un diálogo que proponemos decisivo para la comprensión de la película. Dax hace ver al general los inconvenientes de la operación y la enorme cantidad de muertos y heridos que esto significará. Mireau le responde que él lo sabe, pero que esa será una obra de patriotas, y pronuncia su frase “el patriotismo podrá ser anticuado, pero los patriotas son honrados”. Dax un oficial abogado penalista destacado, le menciona que según Samuel Johnson, “el patriotismo es el refugio de los canallas”. Y eso es justamente lo que es el general Mireau, un militar estricto que no permite cuestionamientos de ningún tipo y castiga de manera grotesca lo que considera una insubordinación.

Más adelante, Mireau dirá de manera categórica que ha sido siempre fiel a sus principios, y hacia el final, cuando su derrota personal ha sido sellada, le dice al general Menjou “tú has traicionado a un soldado”. Cuando habla de la fidelidad a sus principios tiene razón, solo que los principios son los de su ascenso y los de conveniencia y no los de Francia que invoca tan frecuentemente. ‘La traición al soldado’ es finalmente una recriminación  que le hace a su superior por no haber respetado el pacto de silencio y apoyo que parece haber circulado entre los oficiales de mayor graduación para encubrir  algunas de sus peores  decisiones.

El asalto al Hormiguero fue un fracaso total. Los soldados que saltaron desde las trincheras solo lograron avanzar uso metros antes de ser abatidos, mientras que una gran mayoría no logró ni siquiera abandonar el agujero en que se encontraban. Para los sobrevivientes Mireau pide un castigo masivo y ejemplar, el que finalmente se reduce a presentar a tres soldados elegidos al azar (uno por cada compañía) ante una corte marcial para responder por el delito de ‘cobardía ante el enemigo’.



Por cierto que la corte marcial pronuncia el veredicto de culpabilidad luego de un juicio plagado de irregularidades y abusos: los tres son condenados a un fusilamiento que debe ser ejemplar. En este contexto vuelve a parecer el tema del patriotismo, ¿cómo debe morir un soldado patriota, aunque su pena sea arbitraria? En la cárcel durante la noche anterior, luego de que los reos sean ‘agasajados’ con una última cena, reciben la asistencia espiritual de un sacerdote, quien les insiste en la necesidad de que ante la muerte tengan valor, coraje y fuerza. El sargento que ingresa a la celda habla con palabras similares, agregando que ese será el momento en que dejen su último recuerdo sobre la tierra y que deben meditar sobre cual desean que sea. Un soldado patriota debe enfrentar la muerte con decisión, independiente de cualquier situación en que esta se produzca.

El final de la película contiene dos situaciones. Se ha comentado mucho la canción que interpreta una joven muchacha alemana que ha sido hecha prisionera, y que con su interpretación transforma el rencor inicial de los soldados que la escuchan en sentimientos de identificación, pena y nostalgia. Menos, mucho menos, se ha reparado que el general Mireau termina ganando, a pesar de que ha sido sometido a una investigación por las decisiones que adoptó durante la operación sobre El Hormiguero y que no llegará nunca a la cima de su carrera.
           
Miraeu ha ganado porque la compañía del coronel Dax vuelve animadamente a las operaciones, y probablemente todos dudarán antes de no cumplir la próxima  orden hasta las últimas consecuencias. Las imágenes de los tres fusilados estarán ahí para alentarlos a luchar por la patria.