Observatorio

Los Relatos Salvajes de Damián Szifrón.

Daniel Valdivieso columnista de historiaycultura.cl

“Relatos salvajes”, la aplaudida y exitosa cinta argentina, escrita y dirigida por Damián Szifrón, que recorrió todos los caminos de los laberínticos premios Oscar, fue sin lugar a duda una de las mejores películas del año 2014. Se trata de una antología compuesta por seis relatos auto-concluyentes, unidos por su temática y que en palabras del director ahondan en “la difusa frontera que separa a la civilización de la barbarie, del vértigo de perder los estribos y del innegable placer de perder el control”. 

Cortázar dijo alguna vez “el cuento debe ganar por KO, mientras que la novela gana por puntos”. La analogía pugilística utilizada por el escritor para referirse a las diferencias fundamentales entre ambos géneros literarios, puede  extrapolarse perfectamente al mundo del cine a la hora de referirnos al cortometraje y el largometraje. Cito la frase porque esa es precisamente la sensación con que uno sale de la sala luego de ver Relatos Salvajes. La de haber sido noqueado varias veces sobre el asiento, en tiempos en que los espectadores nos hemos vuelto rivales difíciles de noquear.

En diversas entrevistas Damián Szifrón se ha referido al proceso de creación del guión de la película. En ellas cuenta que cada una de las historias en un comienzo era una narración independiente y que sólo cuando las reunió, cayó en la cuenta de que éstas estaban conectadas por diferentes temáticas que las cohesionaban y le permitían funcionar como una unidad. Como un todo que apostaba a ser más que la suma de sus partes. El cineasta cuenta que la siguiente fase de trabajo luego de reunir las historias, fue reducir los conflictos de sus historias a su mínima expresión e intentar resaltar su clímax, para transformar los relatos en verdaderos cortometrajes, que funcionaran como tales. Inteligente decisión que se aprecia en pantalla, ya que mientras en el género cinematográfico de largo aliento se cuenta con el tiempo necesario para hacer entrar al espectador en la psicología de los personajes, conocer su historia pasada y las razones que los mueven en el tiempo presente, en el cortometraje no hay mayor tiempo para establecer la backstory de los personajes. Los personajes son lo que les pasa en pantalla y sus acciones, y esto debe lograr atrapar desde un primer momento al espectador.

Y la cinta lo consigue, ya que juega con situaciones conflictivas a las que nos vemos enfrentados en la cotidianeidad y que solemos esquivar, ya que sabemos que nos pueden traer más costos que beneficios. En ese sentido Relatos Salvajes es la película que cuenta la historia de los que dijeron “Basta” y tomaron el camino difícil, atreviéndose a enfrentarse a fuerzas violentas y superiores a ellos. Que perdieron el miedo y los escrúpulos y dieron rienda suelta a sus pequeñas y grandes venganzas contra el mundo.

Revisemos las partes que componen ese todo llamado “Relatos salvajes”.

Pasternak
En un avión, Salgado (Darío Grandinetti), un crítico de música clásica, conversa con una modelo que viaja a su lado. A partir de este diálogo casual, al que van sumándose el resto de los pasajeros, se dan cuenta que todos tienen un conocido en común, Pasternak, el que en algún momento de su vida pudo haberse sentido herido por ellos. Un detalle extraño que se vuelve aterrador, al enterarse los pasajeros por medio de la azafata que el mentado Paternak es el comisario a bordo y se ha encerrado en la cabina del piloto, pronto a desatar su venganza contra todos los que le hicieron daño. Una apertura de antología que termina con el avión que guía Pasternak estrellándose contra una pareja de ancianos en el jardín de una casa: los padres de Pasternak. Un golpe al mentón del espectador que da inicio al combate y funciona como un adelanto perfecto de lo que nos espera.

Las Ratas
Un político prepotente llega una noche de tormenta a un restaurante de la carretera, donde es atendido por la mesera del lugar, cuya familia fue perseguida por el hombre en su pueblo natal, situación que terminó en el suicidio de su padre. La cocinera del lugar, una ex convicta, toma como misión propia el que la mesera vengue a su familia antes de que el hombre abandone el lugar, dando rienda suelta a sus deseos de muerte y venganza.

El Más Fuerte
Diego Iturralde maneja su automóvil de lujo por las rutas de la provincia de Salta, cuando una camioneta vieja le cierra el paso. El piloto no le permite rebasarlo, lo que lo lleva a insultarlo diciéndole “Negro resentido”, cuando consigue pasarlo. Un pinchazo de rueda más adelante en la ruta los hará volver a encontrarse, lo que desatará una batalla épica sin ningún tipo de límite.

 

Walter Donado protagonizando a Mario en El Más Fuerte

Este relato podría perfectamente llamarse “Lucha de clases”. Porque eso es lo que sucede en la ruta polvorienta en el enfrentamiento feroz de los automovilistas, que desatan su furia ciega el uno contra el otro.

Bombita

Simón Fisher (Ricardo Darín) es un ingeniero en demoliciones que debe comprar la torta para el cumpleaños de su hija, después de un día de trabajo. Esa misión en apariencia sencilla se volverá una pequeña odisea, al ser remolcado su automóvil por una grúa del servicio de tránsito gobierno por estar supuestamente mal estacionado. Al intentar retirarlo y aclarar la injusticia cometida en su contra, el ingeniero chocará contra el muro de la burocracia una y otra vez, lo que lo llevará a perder además del dinero del retiro de su automóvil, su matrimonio y tal vez a su hija. Ya sin nada que perder, Bombita iniciará su venganza contra ese sistema ciego, lo que lo convertirá sin quererlo en un héroe de nuestros tiempos. Un relato con el que nos identificamos como espectadores, al ver al personaje enfrentado al abuso de poder por parte del estado y a las garras de la burocracia, cosas que reconocemos como tan propias del mundo moderno.

La Propuesta

Santiago, un joven de la clase alta atropella a una mujer embarazada mientras vuelve desde un bar a su casa. Escapa del lugar de los hechos sin prestarle ayuda, producto de lo cual la mujer muere. Mauricio, padre de Santiago, un adinerado hombre de negocios, planea junto a su abogado la forma de que el hijo quede libre de polvo y paja. Para esto le proponen al jardinero de la casa que se culpe del crimen a cambio de una importante suma de dinero. El relato dará un giro inesperado, cuando el padre se da cuenta que tanto el fiscal del caso, como su abogado y el mismo jardinero, están aprovechándose de la desgracia  para sacarle todo el dinero que pueden.

Hasta que la Muerte nos Separe

Justo antes de bailar el vals de los novios la noche de su matrimonio, Romina se entera de la infidelidad cometida por su marido Ariel un tiempo atrás, con una de las asistentes a la boda. Esta revelación  la entregará a un ajuste de cuentas que no puede esperar y terminará convirtiendo la boda soñada en una noche de terror para el novio y los asistentes a la celebración. Un relato rabiosamente divertido y que a pesar de su crudeza, nos deja con un sabor dulce en la boca.   

Relatos Salvajes es una película divertida, violenta, audaz y perturbadora, que a través de un excelente guión y dirección, de notables actuaciones  y un ritmo cinematográfico vibrante,  logra envolver al espectador en cada uno de sus relatos. Una obra cargada de humor negro, que dialoga con la locura y el desastre que parecen acechar al hombre moderno a la vuelta de la esquina. Que apela a nuestros instintos animales y el deseo
reprimido que sentimos al enfrentarnos a las injusticias cotidianas de la vida. Una suerte de estudio antropológico de qué es lo que pasaría si un día nos decidiéramos a romper las reglas y desatar nuestros propios relatos salvajes.