Observatorio

Señales contra el olvido, Cine chileno recobrado

Redactó Daniel Valdivieso, integrante de historiaycultura.cl

Señales contra el olvido, Cine chileno recobrado, es el resultado de la investigación realizada por las autoras Mónica Villaroel e Isabel Mardones a partir del retorno a Chile de  ciento setenta y tres latas de material fílmico procedentes de Alemania. El valioso material de archivo, compuesto por fragmentos que en su mayor parte se daban por perdidos, fue llevado clandestinamente a Alemania, luego del golpe de estado de 1973, por dos documentalistas de la ex RDA: Heynowski y Scheumann.

Entre los materiales recobrados se cuentan El funeral de Luis Emilio Recabarren (1924), de Carlos Pellegrín, Recuerdos del Mineral El Teniente (versión de 1957 sobre la original de 1919 de Salvador Giambastiani); Los funerales de Pablo Neruda (1973) y el del General Schneider (1970). Además componen la lista algunos registros del gobierno de Pedro Aguirre Cerda de fines de los años treinta, y noticieros de los años treinta, sesenta y setenta.  Hay imágenes fragmentadas de El Tancazo, (intento de golpe de Estado del 29 de junio de 1973), de la visita de Fidel Castro a Chile (1971), y del registro de prisioneros en el Estadio Nacional inmediatamente después del golpe. También se rescataron imágenes del Palacio de La Moneda en llamas.

El retorno del material desde Alemania a Chile es el punto de arranque de las investigadoras para reconstruir, a través de un notable trabajo de entrevistas y revisión de  fuentes documentales y bibliográficas, la manera en que se configuró el acervo de estos filmes, que hoy forman parte de la colección de la Cineteca Nacional. Como lectores, podremos conocer cómo se gestó la salida del material desde Chile hacia Europa luego del Golpe de Estado de 1973 para eludir su destrucción, su conservación a partir de las redes de solidaridad formadas entre cineastas chilenos y alemanes, la realización de copias, y su proyección en distintos festivales de ambas Alemanias gracias al apoyo de organizaciones culturales alemanas.

 “Allí se conservó, se hicieron copias, se exhibió lo que en Chile era imposible que sobreviviera. Villarroel y Mardones investigaron el caso alemán, porque esos repositorios llegaron ante todo de los archivos en las dos Alemanias”

Entre los entrevistados por las investigadoras se encuentran los cineastas chilenos Orlando Lübbert, Guillermo Cahn y Pedro Chaskel, este último figura clave del cine documental chileno, y testigo privilegiado de las gestiones que se realizaron entre Chile y Alemania para mandar películas chilenas a los grandes festivales de cine tanto en Alemania Oriental como en Alemania Occidental. Estos trabajos mostraban la situación política de Chile en los años setenta y ochenta, y buscaban sensibilizar al mundo con el drama humano que se vivía en Chile.

Algunos cineastas alemanes que ayudaron a visibilizar el trabajo de los cineastas chilenos exiliados también dieron sus testimonios para la investigación: Heiner Ross de los Amigos de la Cinemateca Alemana, Peter Schumann del Filmforum Berlin, y Wolfgang Klaue, director del Festival de cine de Leipzig en la Alemania oriental.

Todos ellos son los protagonistas y testigos que dan vida a la historia de las ciento setenta y tres latas de material fílmico, y reconstruyen el modo en que éstas pudieron conservarse y finalmente volver a Chile casi tres décadas después de su salida forzosa. Bajo la guía de las investigadoras, sus testimonios consiguen recuperar la memoria de ese momento histórico, conformando así un relato vivo, un archivo testimonial que va más allá del archivo cinematográfico y del archivo de catastro que también elaboran las autoras a lo largo de su trabajo.

Y es que una de las grandes fortalezas de este libro es la de ser capaz no solo de contarnos la historia de las latas recobradas, sino también de construir memoria a través de una suma de voces, a través de las historias personales que se encuentran detrás de la recuperación de este importante material cinematográfico e histórico. Son las otras historias, las que narran los avatares de una generación de cineastas que se vio obligada a salir de su país bajo amenaza de muerte, y como lucharon por construir patria y sentido desde el exilio.

Los libros que hablan de cine deberían poder leerse como películas. Deberían ser capaces de hacernos entrar en su lenguaje, crear imágenes y secuencias nítidas en nuestra mente y construir, a partir de ellas, la historia mayor que se nos presenta. Deberían poder sacudirnos o emocionarnos a través del ordenamiento de los hechos que conforman la historia y la progresión dramática que se le da a la narración, igual que en las películas.

Señales contra el olvido, Cine chileno recobrado, de Mónica Villarroel e Isabel Mardones, cumple cien por ciento con ese postulado. Nos encontramos frente a una investigación que posee la estructura  perfecta para un futuro documental, o mejor aún, para un thriller político basado en la realidad política chilena y mundial de principios de los años setenta.