Observatorio

Hermanos de sangre de Ernst Haffner

Daniel Valdivieso, equipo de historiaycultura

 

Existen libros que muestran una realidad que consigue dar cuenta no sólo de su tiempo, sino también ofrecernos claves para comprender los tiempos que siguieron. Este es el caso de la novela Hermanos de sangre de Ernst Haffner, un retrato feroz de la vida que miles de niños y jóvenes llevan en la Alemania del período de entreguerras. Más específicamente en Berlín, la ciudad que vio el ascenso y caída de Adolf Hitler.

El libro fue publicado originalmente en 1932 con el título Juventud en la carretera a Berlín, un año antes del ascenso al poder de Partido Nacionalsocialista,  y no tardó en ser prohibido y quemado junto a otros títulos por el nuevo régimen. Más de ochenta años después el libro fue rescatado del olvido por el editor alemán Peter Graf.

Sobre la identidad del autor se conoce poco. Se dice que era periodista, asistente social y que entre 1925 y 1933 vivió en Berlín, donde se llenó de las experiencias que refleja en su libro. Los intentos por ubicarlo a él o a sus familiares al momento de reeditar el libro resultaron infructuosos. No sería de extrañar que haya muerto en la segunda guerra mundial. O desaparecido, tal como sucedió con muchos de los padres y madres de los niños y jóvenes que retrata en su novela.

¿Cuál es el gran atractivo que tiene para el lector actual este libro? En palabras de su editor: Para los lectores actuales hay que añadir que el libro contiene observaciones sobre cierta parte (tan tenebrosa como esencial) de una época que a buen seguro nunca ha sido observada de igual manera hasta la fecha. Y no por nada, sino que, por regla general, no fueron recogidas por las historias oficiales relativas a la República Weimar”.  

Son los años 30 y Alemania está sumida en una terrible crisis económica. Miles  de jóvenes vagan por las calles de Berlín en busca de alimento y refugio. Han huido  de correccionales, de crueles orfanatos y familias destruidas. Son fugitivos perseguidos por la policía, el hambre y el frío, que los acechan incesantes mientras cometen pequeños robos y se prostituyen para sobrevivir.

Durante los días deambulan desesperados por las calles en busca de algo de dinero que les permita comer. Por las noches buscan hacerse invisibles y sobrevivir a la hipotermia, mientras esperan que las bibliotecas y bares abran sus puertas para poder refugiarse por unas horas. Cuando tienen suerte duermen en inmundas pensiones junto a cientos como ellos, pensando infructuosamente en cómo darle un giro a sus vidas.

El único refugio que tienen los pequeños fugitivos son las pandillas juveniles nacientes,  como los “Hermanos de sangre”, pandilla liderada por Jonny, donde sus integrantes luchan juntos por la sobrevivencia en las calles, unidos por el vínculo inquebrantable de la amistad. Lo único que tienen a favor son la astucia, la camaradería y el deseo de libertad, coartado constantemente por las  autoridades que los persiguen a sol y a sombra.

A medida que la novela avanza las fechorías de la pandilla van subiendo de calibre. Sus integrantes van convirtiéndose paso a paso en criminales y perdiendo los escrúpulos. La profunda humanidad que antes nos había conmovido en los jóvenes ha desaparecido. En ese mundo ya no hay lugar para la compasión.  Sólo unos pocos, como Willi y Ludwig, conseguirán escapar de la marginalidad, huyendo de la policía y la trampa de las pandillas, entregados a pequeños oficios en vidas grises que mientras las consigan mantener les parecen el paraíso. La mayoría seguirá el otro camino.

Las calles de la ciudad y las guaridas de los bajos fondos se irán revelando cómo lo que son: la escuela para la futura barbarie alemana. Las brutales e injustas condiciones de vida que se les impone a los jóvenes son un caldo de cultivo de rabia y resentimiento que pronto encontrará su lugar en la nueva Alemania. Esos mismos jóvenes delincuentes endurecidos y envilecidos por la vida en la calle serán los que alimentarán las SA, las organizaciones paramilitares del Partido Nazi, y las Juventudes Hitlerianas que utilizará la nación para llevar adelante su empresa de odio.

La novela Hermanos de sangre es la narración de las correrías de  los jóvenes pobres de la década de los 30 en las calles de Berlín y al mismo tiempo la radiografía de la sociedad alemana previa al ascenso del nazismo, donde la crueldad es algo cotidiano. Al leer la novela es inevitable recordar las narraciones que nos hablan de un Hitler joven y hambriento, que recorre  las calles de Berlín hablando sobre la supremacía de la raza aria. En el retrato sombrío y brutal de las instituciones alemanas  que realiza el autor ya puede percibirse la semilla del totalitarismo y el furor exterminador que la nación desarrollará a través de la segunda guerra mundial.

Bueno, de vez en cuando se encorvarán sobre una pequeña radio de los 50 para seguir algún partido de fútbol. ¿Que quién juega? Da igual, esas cosas ya no le importan a los muertos.