Observatorio

Rafael Echeverría “El Profesor está pasando por una crisis espantosa”

Por José Miguel Jaque, Tendencias, La Tercera, sábado, 04 de octubre de 2014

El sociólogo y doctor en filosofía Rafael Echeverría pasa la mitad de su tiempo viajando y viviendo lejos. Está a la cabeza de Newfield Consulting, cuya matriz está en Chile, pero es reconocido por su trabajo en intervención organizacional en empresas en Estados Unidos, España, México, Colombia o Argentina. Precisamente ese es el motivo de su próxima “visita” al país porque será uno de los relatores del 15° Congreso Mundial de Recursos Humanos (ver recuadro). Pero en esta entrevista habla de educación, porque pese a la distancia está mirando con mucha atención al discusión que se está dando en torno a esta, y cree que hay elementos importantes que no se están incorporando. “Copiar no es la solución porque todo sistema educacional debe hacerse en función de las tradiciones propias”, critica ante la recurrente creencia de que la solución está en lo que hacen en Finlandia, Alemania o Corea del Sur. 

“Tenemos un problema de época”, dice, y explica que eso significa que “el alumno antes aceptaba una pedagogía autoritaria y vertical que incluso se daba en las familias, pero hoy no. Por otro lado, los mundos en los que crecieron los profesores y los alumnos son muy diferentes y es muy difícil establecer los puentes que antes se daban por la obligatoriedad. Entonces, quienes hacen clases están teniendo muchas dificultades en el aula”. 

Echeverría cree que parte de la solución pasa por el lenguaje. A partir del próximo año dictará el Magíster en Pedagogía Conversacional en la Universidad Mayor, que tiene dos premisas. Una, es que nos convertimos en lo que somos en buena parte a través de las conversaciones que vamos teniendo en la vida y, dos, que la actividad docente y los procesos de aprendizaje se dan a través de prácticas conversacionales. Parte del problema, dice él, es que los profesores tienen muchas carencias en las competencias conversacionales.

¿A qué se refiere exactamente con competencias conversacionales?

El término surge de una revolución en la filosofía en la segunda mitad del siglo XX, cuando se reconoce que el lenguaje es acción, es transformador y construye realidades. Y el concepto competencias conversacionales apunta a cuán diestros somos en la ejecución de las acciones del lenguaje. Por ejemplo, en la escucha: cuán facultados estamos para escuchar lo que el otro nos dice o para que lo que decimos sea escuchado; la competencia para fundamentar los juicios que emitimos; para crear espacios emocionales expansivos y para hablar sobre cosas complejas con efectividad. Antes sólo se hablaba de la importancia de los conocimientos y de las habilidades técnicas, y sólo hace 25 años se entendió la importancia que esto tiene. 

¿Por qué cree que los profesores no tienen estas competencias?

No están en el profesor, no están en la práctica docente ni están en los alumnos. Este tipo de competencias son crecientemente las más importantes para desenvolverse en la vida y nadie las está enseñando. 

¿Cómo puede ponerle atención a eso un profesor que tiene que mantener a 40 niños casi militarmente sentados frente al pizarrón?

Eso es clave. El profesor está pasando por una crisis espantosa. Enseñar es una de las cosas más difíciles y no está logrando el ambiente para que se desarrollen las disposiciones de interés, atención y aprendizaje. Entonces si tú le dices que tienes una fórmula que ayuda a lograrlo, tiene que abrirse a entender de qué se trata. Yo le voy a enseñar las competencias para cautivar y capturar el interés de sus alumnos. Cómo lograr establecer el puente para acortar la brecha generacional y generar el aprendizaje. 

Hay datos que dicen que la prevalencia de déficit atencional en Chile está encima del 10%, el doble del promedio mundial, con la consiguiente medicación de los niños. ¿Cómo cree que se relaciona eso con la falta de esas competencias en los profesores? 

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Es una consecuencia directa. Cuando tú te das cuenta de que, haciendo todo lo que puedes, no logras que te pongan atención, lo único que te queda por hacer es descalificar al otro. Es decir: este niño es un niño problema, lo etiqueto y lo excluyo, sin darme cuenta de que lo que no estoy logrando se debe a que me faltan ciertas competencias. Eso profundiza el problema porque si tengo a un niño etiquetado, mi relación con él va a expresar ese juicio y va a empeorar. Por eso es muy importante darnos cuenta de que es imperativo crear los puentes. En marzo de 2010, The New York Times publicó un especial llamado “Construyendo un mejor profesor”, y un investigador llamado Doug Lemov detectó 49 competencias para ser un docente efectivo. La primera de ellas es: ‘No enseñe hasta que no gane la atención del alumno’. Todo profesor lo sabe; el problema es cómo lograrlo. La manera de hacerlo no es mandando al niño a tomarse una pastilla. Lograr la atención del alumno no se puede resolver si yo no entiendo el fenómeno de la escucha, y sobre ese tema tenemos una ignorancia completa. Enseñar significa incidir en la capacidad de escucha del alumno. 

¿Cómo se logra la atención?

Profundizando la escucha, que tiene dos elementos fundamentales. Uno, decir las cosas de una forma tal que yo conecte con las inquietudes, necesidades y aspiraciones del otro. Para eso hay que producir cierto contexto adecuado. En segundo lugar, que a través de mi palabra la otra persona vea cosas que antes no veía y le permita actuar de una forma que antes no podía, para que le haga sentido. Para eso hay que trabajar el diseño pedagógico prestándoles atención a los factores emocionales de la docencia. El maestro tiene que formar creando espacios emocionales en el alumno. 

¿Un ejemplo? 

Piensa en los profesores que tuvieron mayor impacto en tu vida. No fueron los que sabían más ni los que tenían posgrados, sino los que con su palabra te abrían horizontes y te conectaban con tus aspiraciones. La emocionalidad es uno de los pilares de las competencias conversacionales y es una gran carencia del sistema educacional. 

Y después de escuchar, ¿qué viene?

A partir de escuchar al otro surgen proyectos conjuntos y, como dice Humberto Maturana, colaboración en vez de competencia. El punto es cómo llegar ahí y nuestra respuesta es: a través del reconocimiento y adquisición de las competencias conversacionales, que se traducen finalmente en modalidades de convivencia con los demás.

¿Cómo se logra eso en una sociedad que privilegia la competencia y la búsqueda del éxito?

Maturana dice que a menos que cambiemos la sociedad en su conjunto, la educación no va a funcionar. Yo planteo el camino inverso: cambiemos a los individuos, porque si no los cambiamos a ellos a través de la enseñanza, la sociedad no va a cambiar. No podemos cambiar la sociedad si en la enseñanza no logramos introducir una perspectiva distinta. Yo estoy de acuerdo con los que dicen que tenemos que empezar con la educación porque así podemos terminar cambiando a la sociedad, pero no podemos comenzar por la sociedad. Es inviable.