Observatorio

A propósito del libro Chile. Cien Días en la historia del siglo XX.

Antonia Fonk. Magister en Historia © PUC., Chile.

 

El libro Chile. Cien Días en la historia del siglo XX presenta una constelación de momentos. De nuestros momentos. Como dicen Bárbara Silva y Josefina Cabrera, este libro está pensado como un coro de relatos que buscarían mostrar el desarrollo del siglo XX en Chile. “Esos acontecimientos a veces son conocidos o recordados, y otras veces han sido olvidados y los recuperamos en esta forma de hacer historia”

“Cien años son narrados aquí a través de un día”  Un día se demarca por 24 horas, 1140 minutos y 3600 segundos. Pero en lo que respecta al acontecer del hombre es mucho más. Su complejidad deviene a que en sí, es un espacio temporal que retiene una multiplicidad de perspectivas, que varían tanto en torno al sujeto que lo vive cómo el que lo estudia. Sus momentos pueden tener una composición de significados variados.  Este libro relata ciertos días, emprendiendo un camino hacia su valoración desde el ámbito de la comprensión de la historia nacional.  En su amplitud busca una unión de un conjunto de hitos que pertenecen a un relato más amplio que busca ordenar un tiempo basado en coyunturas y de esa forma retratar al siglo XX chileno.

Días que son aperturas y cierres de procesos; hitos. Momentos que marcan un antes y un después. Por ejemplo la peste bubónica. Se pone de referencia el 25 de mayo, pero es el mes y aún más que eso; “(…) una realidad de los inicios del siglo XX en Chile, quizás, una de las primeras alertas sobre el rol del Estado y sobre las consecuencias que podía tener una gran masa de población en condiciones de vida apenas humanas” (p. 24) 

Este libro rescata un tipo de pretensión de historia integral, en el sentido presenta una gama de colores; que pretenden en sí ser una unidad asociada a una categoría temporal. Abarca todo tipo de dimensiones y escenarios; atrae a un aficionado a la política cómo al  interesado por la cultura general, sin ser excluyentes. Sitúa en el mismo lugar a la apertura de una revista y al ingreso a una guerra.  La dimensión que comparten se relaciona con que son relieves de procesos mayores, ordenados cronológicamente y elegidos de forma estratégica; de forma de intentar englobar la complejidad de un siglo.

Nos muestra  pequeñas aperturas que representan hitos. Más que el relato de un día, es la demarcación de la importancia de ese día, debido a su contexto. Son pequeños relieves que en sí dibujan ciertas líneas, pero que son  parte de un lienzo mayor, conformado por los procesos que acompañan al acontecer humano en el tiempo. Se busca hacer historia a través del rescate de estos momentos, que en sí reflejan un proceso. Es una puerta, pero que de alguna forma queda entreabierta. Se trataría de un encuentro fugaz, que dejaría una estela que nos invita a indagar y preguntarnos acerca de nuestra historia.

Sin embargo, no podemos dejar de preguntarnos. ¿Cuál es el fin de este ejercicio? La propuesta requiere brevedad; puesto que son cien días. Rescatan  momentos efímeros, pero potentes, que dejan al lector con la sensación de ansia por conocer más y de relacionar ese momento con un contexto. En el fondo, que se  articule el día narrado a una hilera de acontecimientos, dentro de la narrativa de un proceso. Nos llama a preguntarnos acerca del argumento que subyace a la intencionalidad, sobre todo cuando nos posicionamos dentro del marco disciplinar de la historia.

Tratar de abarcar la historia del siglo xx chileno a través de 100 días implica una empresa compleja y admirable. Sin embargo, para realizar un ejercicio de explicación histórica, podría haber sido ventajosa una narración basada en la interconexión de los días, ordenados en torno a un argumento que englobe la selección; más allá del hecho haber sucedido en el mismo siglo. En sí son pedazos significativos de un puzle que nos van mostrando piezas de nuestra historia. Pero a su vez, creemos que podría existir el elemento que logre comprender estos textos dentro de un todo; de forma que logremos mirar atrás y ver las formas que lograron la unión de estas piezas.

Habiendo pasado un par de meses de su publicación, podemos añadir a la reflexión la recepción que ha tenido el mismo libro en estos últimos meses, sobre todo por un público extendido.  Se agota en las librerías y ha pasado a ser un libro básico de lectura del momento. ¿Por qué ha pasado esto? Creemos que en la respuesta estaría la clave para comprender el texto.  Según explica John Lukács en El futuro de la historia (traducción de María Sierra. Madrid : Turner, 2011), la sociedad hoy en día presenta hambre por la historia. Tal vez porque la sociedad se mueve tan rápido que necesitamos un cable a tierra que nos ayude a perpetuarnos el tiempo. Algo que nos recuerde lo que fuimos, y que nos asegure que en algún momento, nuestro paso por el mundo será recordado de la misma forma, trascendiendo a los límites del tiempo y a la finitud de la naturaleza humana.

Como han indicado las autoras en entrevistas; el fin de la editorial Planeta fue el de hacer un libro de historia que tuviera un público más amplio. El desafío buscaba llegar a más gente a través de un tipo de narración y ordenación que difiera del tipo de historia que se hace generalmente; con el fin de generar más vínculos con la sociedad. La recepción antes mencionada nos muestra que este fin fue logrado. Un grupo extenso de individuos se acercaron a este libro, con el fin de, tanto entretenerse, como de aproximarse a su historia.

Creemos que las autoras jugaron con un elemento importante cuando eligieron un tipo de narrativa que estimule a todo tipo de lectores, debido a que el historiador tiene una tarea importante para con la sociedad y una responsabilidad. Ellas asumen esta responsabilidad, y centran la argumentación en pos de la tarea propuesta; divulgar la historia.  El desafío ahora está en que, en este ejercicio, se invite a que los individuos a que en su entretención, busquen una explicación; se hagan preguntas y se aproximen a la historia para responderlas.  

Si el sentido del texto fue  descentralizar la historia y en su camino atraer al público general, no queda más que alegrarnos que haya sido un ejercicio que logró cumplir sus expectativas y esperar que este paso sea uno más de un largo camino que unirá a la sociedad con su historia, a la disciplina con el mundo y al hombre con su pasado.