Observatorio

Rossellini, cine en tiempos de la guerra

Nicolás Cruz editor de historiaycultura.cl

 

Roberto Rossellini dirigió dos películas sobre la resistencia italiana en contra de las tropas nazis en los momentos en que esas acciones estaban en su capítulo final (Roma Cittá Aperta, 1945) o cuando estas habían recién terminado y se había logrado la llamada liberación de Italia (Paisa, 1946). Volvió sobre el tema en el año 1960 con su Era di notte a Roma. Se ha comentado mucho, y con razón, el tratamiento del tema desde la mirada neorrealista de este director, así como también la combinación en estas películas de actores profesionales (Ana Magnani en Roma Citta…) con las interpretaciones de personas que no tenían formación actoral (algo especialmente visible en Paisa).

   


Rossellini, además, propuso una  interpretación sobre el proceso de resistencia y liberación de los italianos en el que  concuerdan las tres películas señaladas. Se trató, antes que nada, de una acción popular en el que  la mayor parte de la élite no está relacionada y no aparece (salvo en la parte final de Era di notte…). Fue una cuestión de obreros urbanos y de campesinos, como se observa en la mayor parte de las narraciones que componen Paisa. Dada la situación del momento, esta resistencia implica la lucha armada, pero el arma más fuerte es el sentimiento de solidaridad gestado entre sus miembros, lo que desemboca en apoyo dentro de la pobreza generalizada, el asilo concedido a los perseguidos corriendo graves riesgos (aparece destacado en las tres películas con distintos grados de dramatismo). Desde el punto de vista histórico, se ha relacionado la resistencia obrera de Roma citta… con la fuerza creciente del Partido Comunista en esos años.

A la fuerza obrera y campesina se agrega aquella de los curas, principalmente,  párrocos cercanos al pueblo, compenetrados de sus vidas, solidarios en la cotidianidad y activos en la lucha de insurgencia. Don Pietro, en Roma citta…termina siendo fusilado en el campo, mientras que los integrantes de un monasterio son investigados y amenazados en Era di notte por proteger a militares extranjeros que se encontraban en condición de perseguidos. Esta presentación afectiva y amigable de la Iglesia católica en Italia, marcadamente a través de las figuras de barrio, es algo que le valió críticas a Rosselini, a las cuales él contestó que eso representaba un hecho de la historia, pero además su convicción de que a través de este recurso a los sacerdotes mostraba la necesidad de los italianos por desarrollar su sentido de trascendencia en esos momentos difíciles.

Y los enemigos del pueblo son, además de los nazis, aquellos surgidos en ambientes populares y proletarios, y que encuentran en la colaboración con los alemanes y la delación una manera de vengar alguna oscura situación vivida con anterioridad y, además, arribar a un status que les había sido negado. Marina Miri es uno de los personajes centrales de Roma citta… Fue ella quien, despechada, denunció a Manfredi, lo que le significó la tortura y la muerte. Pero antes de eso, Marina había rechazado su condición proletaria y se había convencido de que a través del buen uso de su buen cuerpo, podía escalar hasta una mediana altura. Tarcisio se convierte también en un personaje central de Era di notte… al mostrarse como un resentido porque había sido rechazado para incorporarse al sacerdocio en sus tiempos de juventud. Ahora colabora con los nazis y desea vengarse de cualquier sacerdote que se le cruce en su camino. Marina termina su participación en la película con un colapso generado por la denuncia y muerte de su amado; Tarciso muere asesinado al intentar un último abuso de su ya reducido poder ante Esperia Belli.

Rosselini filmó Era di notte… y Paisa en medio de aquellos estados de ánimo que generan la resistencia y la victoria que en algún momento pareció tan difícil de lograr. En Era di notte…, que recordemos fue filmada en 1960, los personajes mencionan varias veces que ya había pasado ese tiempo de la mística, aquel en que el pueblo agradecía enfervorizado a los soldados por su participación en la liberación. Italia ya había empezado a tejer su historia de la postguerra. Las películas de Rosselinni, vistas unos setenta años después, son aún más duras que cuando fueron filmadas. Con esta perspectiva del tiempo uno advierte que aquella fuerza que resultó decisiva en la liberación de Italia y que el director puso como centro de toda la acción, fue manejada, maniatada y utilizada en otros sentidos. ¿Povera Italia?, ¿o es que pasados los años advertimos que el cine ‘místico’ de Rossellini dejó de observar ciertos aspectos decisivos de la Italia de su tiempo y que ya comenzaban a aparecer con mucha fuerza?