Observatorio

“Escritos republicanos”, ¿una narrativa de la intelectualidad decimonónica?

Carlos Zúñiga Polanco (Licenciado en Historia, PUC., Chile)

 

Documentos escritos, pensamientos e ideas. Sería de perogrullo ahondar en la importancia de las fuentes en el conocimiento de las mentalidades e imaginarios de los hombres del ayer. Podríamos ahondar de sobremanera en la importancia de los escritos personales como testimonio y como herramienta de diálogo con el pasado. La historia de nuestro país está plagada de fuentes de información y está repleta de personajes que contribuyeron con un grano de arena a la formación de lo que hoy en día somos. Hoy vemos los resultados de un proceso de largo tiempo, de variables y distintos conocimientos recibidos de las grandes corrientes del pensamiento universal que se han plasmado acorde a la realidad chilena. Esos hombres que se apropiaron en cierto sentido del pensamiento liberal, revolucionario y republicano, supieron realizar el trasvasije de las ideas en boga en el centro del mundo para traerlas a nuestra nación.
           
Escritos Republicanos
,  juega con el rol de las fuentes y de los escritos o discursos de distintos autores que reflejan la recepción filosófica del pensamiento liberal europeo propio de la Ilustración durante las primeras décadas del Chile independiente.  El proceso de construcción y consolidación estatal, propia del siglo XIX, en la práctica se desarrolló a  través de un continuo camino de burocratización estatal, consolidación territorial, fortalecimiento identitario y unidad económica, pero es imposible comprender dicho proceso sin el pensamiento que desarrollaron pensadores como Camilo Henríquez, Andrés Bello, José Victorino Lastarria, Francisco Bilbao, Jenaro Abásolo y Valentín Letelier. Todos ellos, en distintos momentos y a partir de distintas coyunturas fueron capaces de desarrollar un pensamiento político-filosófico acorde a sus tiempos y de mucha utilidad para la comprensión del siglo XIX.
           
La obra editada por María José Lopéz y José Santos Herceg, de acuerdo a lo que nos proponen tiene como objetivo “reunir en un solo volumen un conjunto de textos de pensadores chilenos del siglo XIX en los que se reflexionar sobre las instituciones, prácticas e ideas, que determinan y hacen posible la conformación de la República de Chile; textos fundacionales que piensan el ideario político-filosófico del país, editado por LOM” La edición de la obra por parte de ambos autores, se logró junto con la labor individual de investigadores asociados como los mismos editores generales en conjunto con Martin Bernales, Cristina Hurtado, Alvaro García y Bernardo Subercaseaux, quienes nos proveen de un compilado de documentos esenciales de cada intelectual como forma de acercamiento a la historia intelectual de Chile decimonónico.
           
A menudo solemos a poner la lupa sobre los aspectos institucionales, políticos, económicos y sociales de los procesos históricos, nos dirigimos directamente a la praxis, lo que nos hablan los documentos oficiales, la prensa, entre otros, pero, sin embargo podemos notar, a través de las distintas obras y pensamientos de los intelectuales aquí trabajados, la emergencia de la teoría que llevará a principios como la libertad, soberanía, ciudadanía o Estado Republicano ser ampliamente reconocidos por la clase política del país.
           
Este libro nos sumerge en el pensamiento liberal decimonónico, en la herencia europea ilustrada, la recepción que tuvo en Chile y los cuestionamientos que surgieron, a través de los personajes, para aplicar dichas teorías de pensamiento a la realidad política nacional. El libro nos invita a darnos cuenta que más que los hechos en sí mismos, hubo un trasfondo intelectual en cada uno de los acontecimientos, hubo debate de ideas en torno a discursos, búsquedas de reformas constantes, a partir de lo señalado por Bilbao y Lastarria. Por otro lado es posible percatarse de que hubo debate sobre el problema de la educación a raíz de lo señalado por Andrés Bello y luego más tarde con Valentín Letelier. El libro es una invitación a acceder a fuentes contemporáneas que pueden esclarecer mucho más los procesos históricos, que nos introduzcan en la mentalidad de la época y al constante ir y venir de la construcción de la república.
           
No obstante, surge una duda acuciante: ¿Cuál es el fin en sí mismo de este libro? A raíz del problema intelectual que emerge en el siglo XIX, creo que surge la necesidad de instalar a Chile dentro del espacio global. Quizás la mejor forma era introduciendo la realidad chilena al debate intelectual existente a nivel mundial, tal como lo hizo años atrás Cristian Gazmuri con su obra “El 48 Chileno.” El libro es un rescate de documentos de un valor inconmensurable para los interesados en conocer, de primera fuente el pensamiento que forjó la identidad y la institucionalidad chilena.
           
Abarcar una historia del siglo XIX chileno, a través de las ideas, nos entrega un marco teórico valioso para comprender los hechos, los grandes conflictos en torno al discurso y a la construcción del Estado nacional. Las ideas y los testimonios de los autores nos ofrecen   sustento para comprender a cabalidad los acontecimientos que tuvieron una clara influencia en la conformación de la nación; documentos como los de Camilo Henríquez sobre el patriotismo en pleno periodo de independencia impregnan al lector de una más amplia comprensión del porqué de los sucesos posteriores, del porqué se exacerbaron los sentimientos independentistas radicales luego de un periodo moderado; por otro lado, artículos como los que nos proveyeron Victorino Lastarria y Francisco Bilbao, que luego de  la independencia se iniciaron el debate en torno al camino que debía seguir Chile y, a raíz del modelo autoritario  fundan movimientos políticos que buscan reformar la política y la participación de la población en un país donde el control estatal centralizado era práctica común. El hecho valioso es que podemos deslizar una narrativa coherente a través de los documentos que López y Herceg como compiladores nos presentan en su trabajo.
           
Creo que el gran desafío del libro es, más que atraer a un público especializado, es poder concitar la atención del público general. Por lo que, si los “Escritos republicanos” son una obra atractiva para toda clase de público, quedará demostrado que, gran parte de la ciudadanía está familiarizada con los conceptos que formaron parte de la creación de la nación y del Estado nacional. Quizás en base al acervo cultural que hoy en día poseemos los chilenos e incluso sin saber es que podemos unir la historia intelectual de aquel periodo con nuestro presente como país, ya que muchos de los conceptos planteados por los autores son parte del debate político, económico y social que vivimos hoy en día, en pleno siglo XXI.