Observatorio

Construcción de Estado y el origen del centralismo.

Carlos Zúñiga Polanco. Programa Magister en Historia, PUC., Chile.


El libro que comentamos, El Proceso de Construcción Estatal en Chile. Hacienda pública y burocracia (1817-1860), es el resultado de una tesis Doctoral realizada por la Dra. Elvira López Taverne en la Escuela de Altos Estudios de París, nos presenta una muy novedosa visión sobre el proceso mediante el cual el Estado chileno se consolidó territorialmente en un lapso de tiempo entre 1817 y 1860. En un país donde el debate en torno a la centralización ha sido la tónica por varias generaciones, podemos notar que el origen a esta problemática se genera en esta época. Vemos un periodo de 30 o 40 años en que el Estado chileno que se vio enfrentado a la disyuntiva material, económica, político y social de ejercer control político total frente a las provincias, sobre todo a las más extremas (Coquimbo y Concepción) que fueron, a la larga las más problemáticas. La autora señala que “el triunfo del proyecto centralista defendido por los conservadores supone una reorganización político-económica; en adelante, las directrices de la política comercial y fiscal se dictarán teniendo como objetivo limitar el poder de las elites locales” (p. 164), al parecer, esa es la clave de lectura de la obra.

El análisis económico y político es esencial para comprender los desafíos existentes en la organización estatal y, para poder ejercer de forma clara y consistente el poder soberano dentro del naciente país. La autora señala que la obra fue realizada dentro del marco del proyecto “State Building in Latin America” de la Universidad Pompeu Fabra, que resultó ser un esfuerzo mancomunado del profesor Juan Carlos Garavaglia junto a otros alumnos de posgrado de distintos países latinoamericanos para generar un trabajo de variadas experiencias de Construcción Estatal en América Latina, unas más convulsionadas que otras, por cierto.       

Interesante es poder introducirse en el proceso de transición desde el periodo colonial al periodo republicano. Hay muchas tradiciones políticas, administrativas y económicas que imperan dentro del país. Desde la más sencilla administración local como el cabildo hasta las más amplias organizaciones administrativas de Santiago. Este conjunto está sujeto a una serie de consensos y prácticas que de cierta manera logran trascender al periodo de emancipación y es precisamente durante el periodo de los Ensayos Constitucionales en donde se producen mayores tensiones entre, el nuevo modelo republicano del país independiente, y las prácticas políticas heredadas desde la Colonia.   

Para muchos el proceso chileno posterior a independencia habla de un consenso, y de una idea de excepcionalidad en la consolidación estatal. Es lo que se nos ha inculcado en la formación pedagógica y académica; el proyecto autoritario logró crear un marco político ligado a la estabilidad por más de 30 años, lo que daba una sensación de orden en la lógica imperante. Gabriel Salazar, hace un tiempo atrás, trabajó el proceso de Construcción Estatal, apuntando a la presencia de una lógica oligarca, muy ligada a conceptos como soberanía, poder político, oligarquía, de hecho, habla de una especie de golpismo oligárquico durante el mismo proceso, pero el carácter innovador de la obra de la Dra. López radica en la importancia que le dio a las fuentes de archivo del Ministerio del Interior, a las Memorias de Hacienda y a una serie de visitas registrada por burócratas, siendo la más llamativa la de Victorino Garrido quien, cierra su proceso de visita fiscal haciendo notar las carencias materiales del proceso de formación estatal, evidenciando de cierta forma el incipiente estado del gobierno chileno, sumado a aspectos relacionados con la distancia geográfica en los extremos.      

La autora señala en un pasaje de su obra el foco central de la investigación en el ámbito político señalando que “de manera lenta el Estado expande su acción a otros espacios, ejerciendo funciones que antes detentaban los actores locales, como los notables o la iglesia” (p. 27), es decir, cómo, a través de la burocracia estatal y de la inversión que esto conlleva, es posible ejercer soberanía en el territorio nacional, en un experimento centralizador y, este proceso centralizador va acompañado por la intención de legislar de forma completa, para suplir vacíos legales venidos desde el periodo colonial. Podría definirse, este ejercicio como de racionalización del poder, ejerciéndolo de forma directa de acuerdo a las pautas venidas desde el centro. Económicamente la organización de la Hacienda se estableció al inicio de la emancipación en torno a los impuestos provenientes del comercio exterior generando, a pesar de los problemas económicos, un aumento paulatino en el poder fiscal.        

Por otro lado, maneja de forma clara distinta clase de datos, pasando desde gráficos de crecimiento económico, tablas que grafican los gastos presupuestarios y los sueldos de administración provincial, remarcando un análisis cuantitativo completo que permite una mayor comprensión de lo explicitado a través de la escritura.

La segunda parte de la obra, la dedica al rol y a la carrera de los funcionarios en la burocracia y hacienda dentro del proceso de construcción estatal. La autora expone que “la conformación de un cuerpo de funcionarios implica procesos de transformación social que van más allá de la esfera política: uno de estos es la individualización de los empleados. Se busca que ellos se representen y se relacionen de forma individual con el gobierno, desarticulando las antiguas relaciones colectivas de los cuerpos colegiados propios de la administración colonial” (p. 203). Se crea la idea de carrera dentro de la burocracia y, uno de los puntos es cómo este burócrata ingresa en las realidades locales y se hace parte y puntal de la administración provincial; podemos ver el caso de los intendentes, de los funcionarios de intendencia y de los visitadores fiscales que intentan dar cumplimiento de las ordenes emanadas desde el centro a partir de los recursos recibidos y de la realidad local.          

De este modo podemos notar lo complejo que es este proceso de edificación del Estado post-independencia y de los desafíos que tuvieron que enfrentar los gobiernos, desde 1817 hasta 1860 en pos de esta tarea. El periodo autoritario, bajo la lógica de centralizar, cooptar y controlar el país en todos sus ámbitos logró, con ciertos sobresaltos, hacerse con el poder e instaurar una hegemonía. Si bien se hacen referencias a episodios históricos bélicos, creo que el análisis de la hacienda y la burocracia vienen a completar aún más el horizonte político del Chile decimonónico. La narración ayuda mucho a eso y la organización del libro responde a la necesidad de un conocimiento cabal sobre la orgánica del incipiente Estado nacional.