Observatorio

Aviso de bomba

Paula Bell - Historiadora

 

Ya en parte lo sabías. Antes o después podía sucederte. Desde hacía meses caían bombas, explotando al lado tuyo. Pueden hacerte desaparecer sin posibilidad de réplica, de intervención o comentario.

 

Aquí te liquidan y te dejan viva.

 

Hoy fue mi turno. “Notificada la Paula.Va a salir en una hora más”. Fue el mensaje que recibí de parte de mi jefe por WhatsApp. Porque aquí el verdugo puede enviar un mensaje explícito, a bajo costo, al celular privado de su víctima. No me pregunto si lo descubrirán, si llegará la policía o si llegará alguien a recoger los restos de mi cuerpo, a buscar pasaportes o culpables. Todos saben quien es el autor de la bomba, pero no se conoce el motivo. Eso no importa. Tanto no seré considerada ni muerta ni herida. Solamente desapareceré en la mañana y en la tarde olvidada. La obligación es desvanecer en silencio, en una hora, como lo harán mis permisos y correo de empresa.

En Santiago de Chile puedes desaparecer así del trabajo. Tiempo atrás fue una costumbre de la dictadura, hace cuarenta años. Hoy puede sucederte a ti y al día siguiente a otro, pero serán “necesidades de la empresa”; le incomodas a alguien que cuenta, como entonces.

Hoy desapareces porque no estás disponible a hacer otro trabajo distinto al previsto por contrato, aunque sea a tiempo indefinido. Justo o no, da lo mismo. Solamente recuerda: una cabeza cae y mañana podría ser la tuya.

El país de las mil posibilidades, te las quita cuando quiere y en un segundo. Sin embargo, las cabezas que caen, recuérdalo siempre, nunca son las que cuentan. No. Ésas siguen putrefactas pegadas al cuerpo, al Estado, a las multinacionales y a las instituciones. Siguen allí aunque roben por decenios o en colusión, manipulando el mercado, los precios del papel higiénico, de las medicinas y quizás cuántas otras cosas. No pagan los peces grandes que escapan al extranjero, ni las familias, ni los hijos de quienes controlan y comandan el país. Nadie saca a los políticos y empresarios corruptos ni a los sacerdotes pedófilos. No. Ellos se apegan con más fuerza al poder, sin frenos ni pudores. Ellos deciden tu suerte y la del país. Estamos bajo el régimen del libre mercado manipulado, donde los precios y los derechos son usados contra los más débiles, a ráfagas y a quema ropa.

Mientras Europa vive la amenaza terrorista, los países de la periferia sucumben de igual modo. Los miedos impregnan y se convive con sus creadores. Cambian los nombres y consignas de las bombas. El presente huele por doquier al mismo olor acre del miedo al futuro y del dolor de saberse en manos a los depredadores.


Boom.


Los lobos vestidos de ovejas, entre ovejas descontentas y confundidas, hacen morir rápidamente a la sombra de cada aviso de bomba.


Texto original en italiano, publicado en http://www.coloniomagazine.de/?s=Notifica+di+bomba