Observatorio

Aquí y ahora (Cartas 2008-2011), Paul Auster y J.M. Coetzee

Daniel Valdivieso colaborador de historiaycultura.cl

Cuando supe de la publicación de la correspondencia entre Paul Auster (1947) y J.M Coetzee (1940) en un libro editado conjuntamente por sus dos casas editoriales, Anagrama y Mondadori, a fines del 2012, no pude más que sobarme las manos en espera del ejemplar.

Enseguida vino a mi memoria Diálogo Borges/ Sábato, editado hace casi cuarenta años, que rescata siete conversaciones entre Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato ocurridas en distintos puntos de Buenos Aires entre diciembre de 1974 y marzo de 1975, y compiladas por Orlando Barone.

Este libro resulta sumamente atractivo tanto para los seguidores de Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges como para cualquier interesado en la literatura. No sólo reúne a dos de los más grandes escritores de la narrativa hispanoamericana de su siglo, sino que resulta el escenario perfecto para dar vida a un diálogo donde los dos escritores enfrentan ideas, visiones de la creación literaria, e interpretaciones de distintos autores y obras. Todo esto sin eludir la revisión de sus propias obras y métodos para enfrentarse al trabajo creativo.

Borges y Sábato, que para esa época ya no eran amigos, se enfrentan en un sin número de temas y se encuentran en mínimas coincidencias, permitiéndonos ver la manera particular en que cada uno de ellos entiende la literatura y la vida. Sábato buscaba la trascendencia; Borges, en cambio, "quería morir del todo, quería morir con ese compañero, su cuerpo". Sábato tenía una personalidad seria, oscura y solemne como su obra; Borges era irreverente y dueño del fino humor negro que apreciamos en sus inmortales cuentos.

Cuando escuché hablar por primera vez del libro Aquí y ahora (Cartas 2008-2011) la oferta sonaba igual de tentadora: un diálogo de dos pesos pesados a través de un método de comunicación casi extinto, el de las cartas. ¡En la esquina roja, Paul Auster! ¡En la esquina azul, J.M. Coetzee! El enfrentamiento entre dos escuelas literarias en voz de sus maestros. El medio ideal para que estos dos grandes narradores del siglo XXI desplegaran con soltura sus reflexiones y pensamientos. Un espacio perfecto para enfrentar visiones acerca del oficio de escritor y el quehacer literario que ocupa las obras de ambos.

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Conozco bien a ambos autores, y los dos, en etapas distintas de mi vida (al igual que Sábato y Borges) influyeron fuertemente en mi propia escritura, lo que era un aliciente más para esperar el libro. Leí buena parte de la narrativa escrita por Paul Auster hasta el año 2002: Ciudad de cristal, La habitación cerrada, La trilogía de Nueva York, El país de las últimas cosas, La música del azar, Leviatán, Mr Vértigo, El libro de las ilusiones, y Creía que mi padre era Dios. Si algo me marcó de la obra del neoyorquino fue su imaginación sin límites, y su capacidad para construir mundos fantásticos, torcidos y perfectamente verosímiles dentro de nuestra realidad.

Otro tanto ocurrió en el caso del sudafricano. Me bastó leer Esperando a los bárbaros y Desgracia, con su estilo árido y quirúrgico, para que Coetzee se convirtiera en uno de mis narradores fundamentales, posición que se consolidó hace un par de años al leer su trilogía de memorias ficticias compuesta por Infancia, Juventud y Verano, tres de los mejores libros que he tenido la oportunidad de leer.

Esperaba que las cartas trataran íntegramente de literatura pura y dura; otra cosa me parecía un despropósito. Pero me equivocaba. Aquí y ahora (Cartas 2008-2011), el libro que reúne las cartas (y algunos emails) intercambiados entre ambos autores, habla de un montón de cosas distintas. La mayoría de ellas, sin relación con la literatura. Tanto, que no hay mayor necesidad de haber leído los libros de los autores para adentrarse en el libro.

Estructurado como una conversación de temas mixtos que va desde los deportes de equipo hasta la actualidad política pasando por la amistad, la literatura, el cine, y la vertiginosa sociedad de la información, en sus reflexiones se detienen especialmente en temas como la actual e “incomprensible” recesión económica, la Primavera árabe, el conflicto de Medio Oriente y el atletismo.

Es verdad que pueden rescatarse algunos aspectos. Aquí y ahora se lee sin problemas y con fluidez e ilumina las vidas de los autores y sus rutinas personales y profesionales. En las cartas de Coetzee podemos reconocer el estilo seco de su narrativa: “Soy demasiado breve en mis respuestas, y esa brevedad (sequedad) se malinterpreta muy a menudo como signo de irritación o de enfado“. Las de Paul Auster, sobre todo en sus anécdotas cotidianas, nos recuerdan las voces imaginativas y algo delirantes de sus personajes.

A través del diálogo, los autores dejan caer de tanto en tanto brevísimas referencias a sus obras, que nos permiten por un instante espiar en sus bibliotecas, o en su visión de la poesía norteamericana, o en el proceso creativo. Pero estos pasajes son superficiales y escuetos en comparación con las largas reflexiones sobre otros temas, y muchas veces nos impresionan por su ligereza, tratándose de narradores acostumbrados a reflejar temáticas de gran complejidad en sus novelas. Estamos ante un libro cómodo, en que ninguno de los autores parece querer arriesgar ni discutir cosas que estén más allá del sentido común, y más bien se dejan arrastrar por el sistema de pregunta y respuesta que se imponen en el ejercicio literario-editorial nacido de la amistad que une a ambos desde el año 2005.

Aquí y ahora … no es un libro de J.M Coetzee ni de Paul Auster que recomendaría. En el caso del escritor sudafricano, Desgracia es una novela medular que cualquiera que quiera adentrarse en su obra debería leer. Si me preguntan por Paul Auster, Mr. Vértigo, El país de las últimas cosas o La trilogía de Nueva York me parecen libros interesantes para entrar en su obra.

Aquí y ahora… y Diálogos… Entre ambos, me quedo por lejos con el que tiene como protagonistas a Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato en la ciudad de Buenos Aires entre 1974 y 1975: un libro con sangre y espíritu.