Gabriela Mistral es, sin lugar a dudas, una de las figuras más importantes de las letras y la cultura latinoamericana del siglo XX. La educadora y poetisa chilena recibió varios premios, entre ellos el Nobel de Literatura, siendo la primera iberoamericana en recibir este galardón, y varios doctorados honoris causa en universidades de todo el mundo.

Mistral nació en 1889 en la localidad chilena de Vicuña y fue registrada con el nombre de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Hija de madre de ascendencia vasca y padre de ascendencia diaguita, se crió en la localidad de Montegrande, en la Región de Coquimbo.

Después de iniciarse en el periodismo y la poesía, en 1914 recibe el premio de literatura de los Juegos Florales de la Universidad de Chile por su obra “Sonetos de la muerte”, la cual lanzaría su carrera literaria. A partir de ese momento comenzó a utilizar el nombre artístico de Gabriela Mistral, que no la abandonaría nunca.

Por la misma época, cuando su trabajo comienza a ser publicado y a circular por el territorio chileno, Mistral comienza a viajar por el resto del mundo, estudiando los métodos educativos de otras regiones para aplicarlos en su trabajo de inspectora de escuela y pedagoga en su país. También se desempeña como educadora en escuelas de otros países, entre ellos los Estados Unidos.

El resto de la década de 1920 la vio viajando entre Chile y países de América y Europa, publicando más obras, entre ellas su primera novela y más libros de poesía, incluyendo uno de poemas para niños. Además, en aquella época comenzó su trabajo como diplomática, desempeñándose en la Liga de las Naciones, la institución de entreguerras que precedió a las Naciones Unidas.

Aunque Gabriela Mistral siguió trabajando incansablemente, fue este período el que cimentó su fama internacional como escritora, pedagoga y diplomática.