Violeta Parra fue una cantautora, folclorista y artista visual chilena, considerada uno de los personajes más importantes de la música tradicional sudamericana del siglo XX.

Su trabajo como cantautora se complementó con el de rescatar las tradiciones musicales de Chile y el resto del continente, por el cual es reconocida mundialmente.

Su carrera

Violeta Parra creció en el seno de una familia de bajos recursos, en una zona rural de la Región de Biobío. Comenzó a tocar la guitarra desde muy pequeña, a los nueve años, y al poco tiempo ya componía sus propias canciones.

La familia se trasladó a Santiago, donde Violeta comenzó su carrera cantando en bares y restaurantes. Al principio cantaba boleros y otras canciones populares de la época, pero al poco tiempo comenzó a mostrarse interesada en la tradición folclórica chilena. Formó un dúo con su hermana Hilda, y se dedicó a recopilar canciones del repertorio popular, que se verían plasmadas al poco tiempo en sus primeros álbumes.

Durante la segunda mitad de los años cincuenta y la primera mitad de los sesenta, Violeta Parra se dedicó a grabar discos de música folclórica y de sus propias composiciones, que la llevaron a tocar en escenarios de todo Chile, Sudamérica y el mundo. Vivió un tiempo en París, donde grabó dos álbumes, y también en la Argentina, donde fue muy bien recibida.

En 1965 volvió a Santiago con sus hijos, donde grabó su último álbum “Las últimas composiciones”, antes de quitarse la vida en 1967.

Su legado

Violeta Parra es considerada hoy una figura crucial para la música latinoamericana. Grabó once álbumes en vida, y ha sido objeto de múltiples antologías y homenajes.

Se ha realizado una obra de teatro, una película y una miniserie televisiva basadas en su vida, y existen también un museo y una fundación en su nombre, esta última encabezada por su hija Isabel Parra.